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viernes, 31 de agosto de 2012

El peor gurruño de la historia


Madrid, 1998.
No fue una mala época.

Para poder situarnos en el contexto, en aquel momento yo trabajaba en Animart, una Escuela de Animación que a su vez funcionaba como productora, asociada a Arte Visuales.
Sí, fueron años buenos.
Yo daba clase en la Escuela y dentro de la productora desempeñé varios roles, relacionados fundamentalmente con lo que podríamos llamar el departamento de color.
Probablemente el trabajo del que nos sentimos más orgullosos, el que más tiempo nos llevó, fue "Puerta del Tiempo", un largometraje de animación que hicimos con diseños de Antonio Mingote, del que habría que -también- hablar algún día.

Pero el trabajo sobre el que gira la historia de hoy es la cabecera del programa musical de RTVE "Séptimo de Caballería", producido y conducido por Miguel Bosé.
Los diseños y story board de la cabecera fueron supervisados por Ostra Delta, y a nosotros nos llegó la tarea de realizar la animación en 2D.
Nos llevó, recuerdo, un verano de trabajo y ahí quedó la cosa.
Quizá muchos no lo recordéis, pero cuando veáis el vídeo, es lo primero que aparece.

Esta historia, en realidad, comienza dos semanas después de haber sido entregada la cabecera.
Cuando casi nos habíamos olvidado de ese trabajo y estábamos en otra, suena el teléfono.
Al otro lado una voz me dice:
 - "Mira, te llamo de la productora de Miguel Bosé, es para ver si nos podíais hacer un favor"
 - "Claro"- contesté- "dime de qué se trata"
 - "Pues verás" -empezó a explicarme la voz del otro lado- "Hemos pensado que para los títulos de crédito del final estaría bien dividir la pantalla en dos con una línea vertical, de modo que en el lado izquierdo aparezca una fotografía, y en el derecho se sucedan los nombres del equipo técnico"
 - "Me parece estupendo, ¿y qué necesitáis exactamente?" -pregunté, ingenuo, pensando que querrían algún fotograma de la cabecera o similar"
 - "Sí, lo que necesitamos es que nos hagáis una línea, la línea vertical que separará las dos mitades. Y si es en rojo mejor".

Tardé en salir de mi asombro.
No sé si llamarlo absurdo, no sé si llamarlo Kafkiano, pero me estaban llamando desde la otra punta de Madrid, para pedirme una línea recta.
 - "¿Pero...la queréis a mano, con una regla...? -balbuceé presa todavía de incredulidad.
 - "No sé" -me dijo- "Vosotros sois los expertos".

Entonces calculé y lo vi claro.
Vi claro que iba a tardar más en explicarle lo poco que se tarda en hacer una línea recta con una regla que en hacerla yo, escanearla y mandársela.
Esto (cómo se tarda más en explicar una cosa que en hacerla) es una verdad que en el entorno laboral muchos hemos experimentado más de una vez (y de la que por cierto otros se aprovechan para no dar golpe) pero qué le vamos a hacer.
Así funciona.

El caso es que así lo hice. Y ya puestos (un folio puede llegar a ser muy grande) decidí hacerles seis o siete líneas rectas para que ellos eligieran la que más les gustase.
Pero ahí vino el problema.
Culpemos al asombro, culpemos a las cervezas del Ave Turuta del día anterior o a que no puse mucho empeño, pero de aquellas siete líneas rectas una me salió mal. 
La regla se movió y se generó un gurruño.
Y yo miré el papel:
Seis líneas bien, una con un gurruño.
Conclusión:
No se te ocurra repetirlo, Juanra, mándalo y a tomar viento.

Y ahí habría terminado la historia de no ser, evidentemente, porque en aquella productora eligieron, de entre todas y como no podía ser de otra manera, la línea del gurruño.
A alguien que no sabe hacer la O con un canuto no le pidas que distinga una O de un 0.

Y ahí me tenéis a mí, meses después, cuando empezaron a emitir el programa, sentado frente al televisor, interesado más o menos en los músicos invitados al mismo, pero esperando, semana tras semana, el final del programa para poder ver MÍ LÍNEA, una línea inequívocamente mía, una línea con un GURRUÑO hermoso que aún hoy, cuando suenan las trompetas y redoblan los tambores, consigue que mi alma creativa y absurda se emocione a partes iguales.

He tenido problemas para subir el vídeo directamente de la página de RTVE, así que lo tendréis que ver pinchando en este enlace.
Nada más arrancar aparece la cabecera, pero para ver el gurruño, mi gurruño, tendréis que ir al tiempo de 1:42:30, dejar que Miguel Bosé despida el programa y emocionaros conmigo ante tamaña presencia.

P.D.
Ya puestos enlacé, para mí, el mejor de los programas que se hicieron entonces: el del gran Enrique Morente. Disfrutadlo igualmente.

jueves, 30 de agosto de 2012

El peor gurruño de la historia (prólogo)


Por mucho que no suela aparecer mucho por aquí, una de mis entradas más queridas es la que se aúna bajo el epígrafe de "lo peor de mi vida".
Y es que, aunque tampoco haya escrito tantas, detrás de todas y cada una de ellas se esconde una historia.
Y eso es, muchos lo sabéis, lo que más me gusta a mí, la razón última de este blog: contar historias.

Esta historia, la historia del gurruño, tiene ya lo menos quince años. Había estado yo buscando la evidencia gráfica o visual que sustentase la historia y por fin ha aparecido.
La verdad que cada vez que lo veo no puedo sino esbozar una sonrisa en mi rostro, por lo absurdo, por lo genial, por lo estúpido.

Muchos quizá la conozcáis, otros me la habréis escuchado algún día, pero mañana la contaré, por fin, desde el principio al final, con todas sus consecuencias.

Que en la historia aparezca Madrid, una regla, Miguel Bosé, la falta de sueño, Enrique Morente o la desgana es lo de menos.
Esta historia será, porque lo importantes es lo importante, la historia de un gurruño. Del peor gurruño de la historia.

martes, 8 de noviembre de 2011

He venido sin toga pero con el alma rota (reloaded)


Estamos en campaña electoral, en un momento de descrédito total de los partidos políticos, y no encuentro un momento mejor para volver a subir este vídeo perdido en aquella lucha de derechos que tuve con Breve encuentro.

No hay que explicar mucho más de lo que ya dije en esta entrada.
Es sin duda el mejor/peor vídeo de un espacio gratuito de campaña electoral que haya visto en mi vida.
Todavía hoy me sigue resultando hipnótico, todavía hoy sigo recitando como un mantra toda su locución (aprendida de memoria tras tantos visionados), todavía hoy sigo asombrándome de determinados párrafos que carecen por completo del más mínimo sentido.

Quizá gracias al partido proverista me volví un retórico, sí, pero mirad el vídeo y decidme de corazón quién no lo hubiera hecho...


lunes, 1 de noviembre de 2010

El peor robo de la historia



Madrid, 1994. Cerca de la calle Jaime el Conquistador...
Real como la vida misma.
Absurdo y cómico como la vida misma.

Para ponernos en antecedentes, yo acababa de empezar a trabajar como profesor de dibujo en Animart, una academia de animación.
Y era moderadamente feliz.
Como daba clase por las tardes, y mi vida ha estado siempre plagada de rituales, había adquirido la costumbre, después de las clases, de visitar el piso de mis amigos nerjeños para cenar con ellos, charlar y jugar a algo en buena compañía.
Tenía también la costumbre de comprar algunos pasteles para el postre, y así animar la velada.

Pero aquel día nada salió como había planeado...
Terminé más tarde de lo previsto en la academia, y con mucha hambre.
Decidí coger el metro hasta Legazpi y comprar algo en el supermercado de al lado de la casa de mis amigos.
Y en el metro me di cuenta: Sólo tenía ciento ochenta de las antiguas pesetas.
Ciento ochenta pesetas.
-"Suficiente para unos donetes"- fue lo primero que pensé.

Salí del metro y observé que era tarde (quince minutos para cerrar los supermercados), pero suficiente para mí.
No había tiempo que perder. Entré en uno, me dirigí donde la bollería y entonces lo vi: Un paquete de donetes, ciento ochenta pesetas.
Justo.
-"Es mi día de suerte"- pensé.
Qué equivocado estaba.

Y allí estaba yo.
Con mi paquete de donetes en una mano, con mis ciento ochenta pesetas en la otra, el segundo en la cola, dispuesto a pagar.
Y con un hambre incontenible.
Y cuando el matrimonio que tenía delante termina recoger sus bolsas y va a ser mi turno, sucede la hecatombe.
Un joven en chandal y con una lata de cerveza en la mano me dice que si puede pasar, que sólo lleva una lata.
Y antes siquiera de que yo pueda enseñarle mi paquete de donetes para hacerle ver que no es el único que lleva pocas cosas, ya se ha colado, e intenta sacar algo de su bolsillo mientras le pregunta a la cajera que cuánto es.
-"Treinta y cinco pesetas"- le dice ésta, justo en el momento en que lo que saca de su bolsillo es una pistola con la que apunta directamente a la sien de la pobre y asustada muchacha.
-"Pues ahora vas a a ser tú la que me des todo lo que tienes en la caja"- grita.

Tengo que reconocer que fueron pocos segundos, pero vi la escena -en primera fila- como quien ve una película. Como quien piensa que no es real, que no le puede estar sucediendo.
Estaba absorto y petrificado.
Con mi paquete de donetes en una mano y mis ciento ochenta pesetas en la otra.
Y no fue hasta el grito de -"¡Esto es un atraco, iros todos al fondo del supermercado!"- que no reaccioné.

Y fue en aquel momento, retirándome de las cajas, cuando ocurre la escena más absurda de toda la tarde.
Me topo con una señora muy mayor que, en dirección contraria, llevaba su carrito como para ir a pagar.
-"No, señora"- le dije -"Váyase al fondo"-
-"¿Cómo?"- me preguntó ella, y ahí me di cuenta que era sorda.
-"¡Que se vaya para el fondo, por favor!"- intenté gritarle para que me entendiese.
-"¿Pero, por qué?"- insistió ella, que algo había entendido de mis gritos.
-"¡¡Porque esto es un atraco!!"- tuve que decirle, un poco violento con aquella situación, con un atracador en las cajas, con toda la clientela al fondo del supermercado, y a mitad de camino la señora y yo, manteniendo la conversación más inútil y absurda de la historia.

Y entonces la señora me miró.
Me miró como si yo fuese el atracador.
-"¡¡Esto es un atraco!!"- me había atrevido a gritarle.
Con mis pelos largos, con mi barba, con mi paquete de donetes a modo de arma blanca en una mano, y con mis ciento ochenta pesetas, botín de algún robo anterior qué duda cabe, en la otra.

Y la señora intentó pegarme.
-"¿Cómo que un atraco?"- me dijo muy enfadada - "¿Cómo te atreves?"
Menos mal que no llevaba paraguas.
Menos mal que en ese momento un señor de unos cincuenta años, bien vestido, la cogió del hombro y le hizo ver que el del atraco no era yo, sino aquel tipo de la pistola que apuntaba a la cajera.
Vivan los hombre de cincuenta años.

Y ya todos atrás esperamos que el ladrón se llevase el dinero de la caja. Vimos -esto también es igual de real- cómo el tipo de la carnicería salía a la calle, cuchillo en mano, a perseguir al atracador. Vivimos como no podía ser menos un ataque de llanto y ansiedad de la pobre cajera que había tenido aquella pistola en su sien, y escuchamos del encargado las más que razonables palabras de
-"Señoras y señores, sintiéndolo mucho les rogaría que dejen sus compras y salgan sin nada, pues no estamos en disposición de atenderles".

Pero yo seguía teniendo mucha hambre.
Y tenía un paquete de donetes en una mano, y ciento ochenta pesetas, su precio exacto, en la otra.
Pensé en pedirle por favor que me cobrara los donetes, pensé en abrir el paquete y comerme al menos uno, pensé en robarlos total ya que estábamos, pero luego me di cuenta que nada de eso tenía sentido.

Salí a la calle sin donetes y con un hambre tremebunda.

Menos mal que cerca estaba el piso de mis amigos, esos que con tal de que les cuente una buena historia me invitan a cenar, y me perdonan, qué buena gente, que no les lleve ni el postre...

viernes, 29 de octubre de 2010

El peor robo de la historia (introducción)



Hay mucha gente que me pregunta qué pasa con esta entrada.
Qué pasa con lo peor de mi vida.
Quieren más, qué morbosos, qué insaciables.
Y lo cierto es que nació por petición popular (mostrar la peor foto) y ha ido creciendo con impagables engendros de ayer y de hoy.
Verdaderas joyas.
Así que por petición popular seguiré con ellas.
Aunque sea difícil mantener el listón.

Creo que estaré en disposición de mostrar pronto un verdadero "lo peor de mi vida", pero mientras llega ese momento y a modo de relax me conformaré con contaros la divertida historia del peor robo (en un supermercado) que tuve la desgracia/suerte de sufrir en vivo.

Soy un hombre de historias. No lo puedo evitar.
Me gustan las inventadas y las que me han pasado. Y a éste último grupo pertenece la que os digo.
Madrid, 1994. Cerca de la calle Jaime el Conquistador.
Real como la vida misma.
Para no variar el ritual no será hoy, lo dejaremos para el uno de noviembre, festividad de todos los santos.
Y como no hay documentos gráficos, tendréis que confiar en mi palabra...

sábado, 10 de abril de 2010

La peor coincidencia entre dos personas de la historia (¿Epílogo?)











Uno tiene la sensación, la terrible sensación, de que va por la calle creando monstruos.

No hace mucho contaba la absurda coincidencia que compartíamos Megan Fox y yo, en esta entrada, y ahora resulta que, destapado el escándalo, a la pobre de Megan le llueven las críticas por doquier.
No sabes, Megan, cómo lo siento.

Nada de gracia tiene este video donde El Gran Wyoming se jacta -a todas luces mentira- de haber dejado a Megan por su defecto.
De hecho, en este video, a mí ni me nombra.
Y además le da por denominar a la braquidactilia, "hipocratismo digital", peor si cabe.

Nada de esto debe preocuparnos, Megan. 
No les hagas caso.
Tienes en mí un alma gemela que comprende tu diferencia y la acepta. Lamento de veras haber hecho público nuestro secreto, pero prometo no volver a defraudarte.
Llámame, coño, y hablamos en persona...

P.D. Por cierto, ¿no tendrás sindaxtilia en los dedos del pie, verdad?... Es que a mí también me pasa, y coincidir en esto sería la releche.

sábado, 20 de marzo de 2010

La peor coincidencia entre dos personas de la historia


Sobran los comentarios de cual es la coincidencia, así que permitidme que esta vez lo explique escribiéndole una carta abierta a mi compañera de fatigas, la actriz Megan Fox...

Carta abierta a Megan Fox:

"Querida Megan:
Aunque tú no lo sepas somos, nunca mejor dicho, uña y carne.
Tenemos el mismo dedo gordo y eso, querámoslo o no, une mucho.
No nos conocemos, (tú no has venido por Melilla, yo no he visto ninguna de tus películas, ni siquiera la de Diablo Cody) por eso me tomo la licencia de hablarte de igual a igual. 

Permíteme que la experiencia (yo soy un reputado profesor, tú una actriz que está empezando) haga que me lance a aconsejarte: lo peor que podrías hacer es acomplejarte por ese dedo.
Igual tienes (yo no lo sé) otras virtudes que puedan hacer que afrontes la vida con optimismo. 
Mira en tu interior, Megan, y verás a esa chica de buen corazón que abandonó Tennessee en busca de sus sueños, y que cae simpática a los demás por lo dicharachero de sus conversaciones.


Sé por propia experiencia que la prensa suele cebarse con nosotros, pero nunca permitas, como leí en este artículo, titulares del tipo: "Megan Fox tiene un dedo deforme y es pro marihuana".
La próxima vez mételes el dedo en el ojo....
Leí en este otro artículo que en un anuncio que rodaste para la tele local de tu pueblo pediste un doble de tu dedo.
No lo hagas más. 
No reniegues de tu cuerpo, chiquilla. Si los demás te ven fea es problema de ellos...
Yo rodé este cortometraje (yo solo) y aquí que te aparecía mi dedo tal y como lo heredé de mi padre. 
Te pongo una foto y todo.


De veras, Megan, no hay nada de lo que avergonzarse. 
La braquidactilia no es una enfermedad y nosotros somos personas como cualquier otra. ¿Te apetece que montemos una asociación? Cuenta conmigo.
Por cierto, si me vas a llamar mejor por la mañana, que por la tarde tengo clase.

Tómalo como una bendición y no como un castigo.
Además, siempre podrás inventar una historia fantástica de cómo llegaste a tener esos pulgares (yo lo hago a menudo) del tipo de que cuando eras pequeña un camión de aves de corral te los aplastó mientras jugabas a las canicas.

Y para terminar solo te digo una cosa, querida Megan:
¿Cuál es el nombre vulgar que usan en tu tierra para llamar al pulgar? Aquí en España lo llamamos "dedo gordo".
Y dime sinceramente, si el que le puso ese nombre no pensaba más en ti y en mí que en el resto de pulgares del mundo...

Ellos son los raros, Megan, no nosotros...

Braquidactiliamente tuyo.
Juanra.

P.D.
¿Tú también piensas que la tierra es plana?"



miércoles, 17 de marzo de 2010

La peor coincidencia entre dos personas de la historia (introducción)



Decía mi buen amigo Javier Guijarro aquello de: "¿Casualidad?... ¡No lo creo!" 
Y yo lo parafraseo para la ocasión con este: "¿Coincidencia...?"

Lo peor de mi vida se sigue desenvolviendo por derroteros de lo más surrealistas. La peor foto, el peor video, el peor regalo, el peor libro, o el peor solo de guitarra... Nada se salva en este universo de serie zeta dividida por veinte.

Y casi sin quererlo llegamos a este "nexo común", más lamentable que otra cosa.
¿Cómo puede haber un nexo común lamentable? No lo sé.
Lo único que puedo deciros es que una de las dos personas soy yo, claro.
La otra es una mujer harto conocida. Y harto guapa, me atrevería a añadir.
Aunque nada de eso nos una, claro...

Y tengo que decir que yo no lo sabía hasta que Mariano, otro amigo, me abrió los ojos a las verdades del mundo.
Para una vez que coincido con alguien así, y tiene que ser de esta manera... Qué desastre.

Me vais a permitir un poquito de emoción, por aquello de crear intriga, pero tampoco demasiada.
Será el próximo sábado 20 de marzo cuando os lo muestre.
Para qué esperar más.

Aceptemos la realidad tal y como es...

miércoles, 4 de noviembre de 2009

El peor solo de guitarra de la historia


Sí, lo sé.
Hay cosas que no deberían mostrarse, y esta es sin duda una de ellas...pero lo prometido es deuda.
Y no voy a arrepentirme...

Detrás de toda imagen hay una historia, y lo mismo pasa tras este audiovisual. 
La historia es la que sigue:
A unos amigos y a mí nos ofrecen la posibilidad de ir como público a un programa de televisión veraniego itinerante de Canal Sur.
Como pagan bien, vamos.

Una vez que nos presentamos en el parador de Nerja, al principio nos confunden con "los músicos", cosa que efectivamente no somos, pero como al final "los músicos" no se presentan nos piden si podemos asumir ese papel.
Será fácil: Nos colocamos los instrumentos y hacemos como si tocásemos. La emisión del programa será en riguroso directo, pero el sonido de las actuaciones musicales -obviamente- en diferido.
Como pagan más decimos que sí.

A mi me preguntan si he tocado la guitarra eléctrica alguna vez y respondo que claro.
La verdad es que NUNCA me había colocado una pero sabía lo que todo buen músico de guitarra debe saber: Que para los acordes todos los dedos tapan los trastes y la otra mano rasga las cuerdas, mientras que para los punteos aprietas duro con los dedos -que se mueven muy rápido- y con la otra mano tiras pellizcos a las cuerdas.
Rasgar-pellizcar, no falla.
No puede fallar...

El problema, el único problema, puede venir con la emoción súbita de la música.
Y yo me emocioné.
Por lo visto (no lo recuerdo bien) me emocioné tanto que en el punteo me puse en pose heavy como un poseso y de espaldas a cámara.
Es por eso que el realizador, en ese momento sublime, pinchó la otra cámara.

Un momento de gloria echado a la basura.
Todos los zappings del mundo perdieron en ese momento su más alta cota: el peor solo de guitarra de la historia.

Después de aquello seguí tocando aunque en una nebulosa. Podréis fijaros cómo al final de la canción, donde vuelve el punteo, lo toco tan tranquilo entre acordes. Dinamito para la posteridad la dualidad rasgado-pellizco.
Con lo fácil que era...

Impagable es el video en sí, impagable la canción, el artista e impagable la presentación del mismo que hace la conductora del programa.
Aunque después llegué yo y los eclipsé a todos.

Sé que no debería mostrarlo, pero esto pertenece ineludiblemente a lo peor de mi vida...
Y no se volverá a repetir.
Cuando terminé me pagaron más, y me fui feliz.

Al día siguiente -la televisión es pura mentira- la gente me paraba por la calle y me decían: "Joder, Juanra, no sabía que tocaras la guitarra".

No, yo tampoco.

jueves, 29 de octubre de 2009

El peor solo de guitarra de la historia (introducción)



Fallaron todos los resortes...
Saltaron todas las alarmas, se encendieron todos los pilotos, sonaron todas las sirenas, se activaron todos los avisos de "¡no, no!", pero no ha habido manera...

No ha habido manera. 
Me he ido conteniendo, me lo había prohibido, lo he estado evitando, pero no. 
Ha llegado la hora de enfrentarse cara a cara con mis propios fantasmas y he salido como justo perdedor. 
Bien es cierto que no había vencedor posible.

Nunca la poca es vergüenza es poca.

Y yo que pensaba que no había fronteras que cruzar, que ya no había límites que saltar o barreras que romper.
Pero no.
El desastre se consuma y esta entrada es ya un "no hay vuelta atrás".

La peor vergüenza ajena es la propia. 

Hacía mucho que no retomaba estas entradas de "Lo peor de mi vida", y no sé si estoy preparado para tamaña afrenta conmigo mismo (lo estoy, no lo dudéis, esto es puro teatro sí, pero qué duro...).
Tragaré este sapo para buscar una reconciliación imposible con mi pasado más oscuro.

Será el miércoles 4 de noviembre.
¿No podría ser después?
 
Ya está dicho.
Hasta muestro del tirón la fotografía de la ignominia, porque el video será -no os quepa duda- infinitamente peor.
Paciencia.

domingo, 5 de julio de 2009

El peor regalo de cumpleaños de la historia


Es casi mejor no decir nada...
Hasta los puertos USB parecen asustados ante semejante panorama.

Y es que el regalo no tiene desperdicio.

El marco de plata con un biselado imposible que hace que los reflejos fulguren indómitos, el tamaño coqueto pero ancho donde el propio marco cobra su importancia, pero sobre todo la foto.
¡La foto!
Una foto, por cierto, que no es tal, si no un recorte de papel couché de una revista cualquiera. Qué imagen.

Difícil describir lo que ya estáis viendo: 
La pose, la sonrisa, la expresión tierna y campechana.
Esa mano tonta sobre la que se posa picaruela la cabeza con una inclinación imperceptible.
Esa comisura boquituerta, paradigma de la gentil bondad del genio.
Veo los dientes que me sonríen y no puedo sino devolverle con amor la vida que me insufla.
El éxtasis.

No quiero ser mal pensado y, sin embargo, algo hay de malévolo en la expresión aviesa de tan magno director de cine. 
Algo de suficiencia en esa mirada que, con cierto aire de superioridad, me proyecta por encima del hombro, por mucho que yo deje la foto a ras de mesa.

"Yo sé más que tú" parece decirme.
"Ví tu corto del caracol bombero y no me gustó nada". Como me partes el corazón, José Luis, cuando me dices eso.
"¿Juanra?, no te conozco, ¿escribes en Cahiers du Cinéma...?" Y es que das donde más duele.
Así todos los días.

Sin embargo no puedo desprenderme de él.
Es terroríficamente adictivo, resulta abrasivo y me hace pazguato frente a su magnificencia: Lo adoro.
Desde enero de 2006, que, envuelto en un papel de periódico, cayó en mis manos.
Me regalaste también una estrella de Shérif y un Colt de plástico, Fabri, pero nada de eso conservo todavía.
Sólo la foto.
Su foto.
Que siempre me acompaña.
Y qué más te puedo decir.
Gracias...

miércoles, 1 de julio de 2009

El peor regalo de cumpleaños de la historia (Introducción)



Me habéis pillado, con el carrito del helado:
El peor regalo de cumpleaños que me han hecho en mi vida me encanta. 
Como, por otra parte, no podía ser menos.
Tanto me encanta que lo tengo sobre mi mesa de trabajo, desde hace ya tres años, y me acompaña impertérrito y desvergonzado. 
Tanto me encanta, me fascina y me subyuga que no puedo dejar de mirarlo cada vez que me pongo a escribir, a dibujar, a inventar, y así no hay manera de concentrarse.
Y así salen las cosas que salen...

Es un regalo escogido con una sensibilidad muy especial, con un cariño inmenso y quizá, por qué no reconocerlo, con una infinita poca vergüenza.
Fabricio, en el 2006, tuvo la enorme gentileza de regalármelo envuelto en papel de periódico, tal y como exigía un presente de calibre tal.

Os muestro una foto de donde habita sin dar muchos más detalles. Está convenientemente enmascarado y el fin de semana -pongamos que el domingo- lo ampliaremos convenientemente para escarnio del gran público y goce de los más intelectuales.

Es verdad que contado pierde mucha gracia. 
Lo mejor es vivirlo, que sea el día de tu cumpleaños y que con esa mezcla de nerviosismo y excitación heredada de la infancia, te pongas a desenvolver regalos hasta que aparece eso.
No hay palabras.
Y de la indignación llegas a la ternura pasando por la incredulidad hasta que lo miras, lo acunas y ya sabes que lo querrás como a un niño el resto de tu vida.
Que no se separará de ti jamás.

Dije que será el domingo: 
Por mucho calor que haga, preparaos para el escalofrío... 

lunes, 15 de junio de 2009

El peor libro de la historia


Aquí está. Ha llegado la hora...
Lo cierto es que metidos en faena como estamos -es de esas pocas veces en vida que me pasa, por eso las reconozco al vuelo- empiezo de veras a sentir vergüenza.

Vaya mierda de libro.

Y no lo he escrito yo, claro, pero ya el simple hecho de traerlo aquí... 
No sé, hay libros -el Necronomicón, éste- que deberían permanecer enterrados en los dominios del olvido por los restos de los restos.
¿Cuánto mal encierran estas páginas? Difícil contabilizar el infinito.

Pero es que no se puede ser tan retrógrado...

Nada nos debería extrañar viniendo las páginas firmadas por quien viene, pero aún así el término "vergüenza ajena" se queda corto para decir todo lo que siento.
Es deleznable.
Pero me cago en diez que tiene esa fascinación propia de lo inaudito, el asombro de lo increíble o la atracción de lo imposible e inenarrable.
Y aún así sigue siendo una basura en mayúsculas: BASURA.

Es el libro en sí mismo un monumento al disparate, al sexismo y a la estupidez. Difícil por tanto elegir o seleccionar pasajes de entre tanto trogloditismo. ¡Horrible!
Intentad comprendedme. Quiero y no quiero, pero no me queda más remedio.
Quizá lo que más me asombre y me indigne son los encabezamientos de los capítulos, por eso me permito el lujo de completarlos: 

"¿Es verdad que todos los chicos van a lo mismo?": No lo dudes, TODOS vamos a lo mismo.
"Cuidado con tus amigas": Que son todas unas...
"¿A qué te comprometes con un beso?": A sentir, a vivir, a que todo tenga sentido, a que el tiempo se pare...
¿Qué hacer para no parecer sosa ni fresca?": Echarse sal y llevar siempre  varios jerséises.
"Sé vampi solo para él": Señora en la calle y...
"¿Qué puede pasar si te enrollas con él la primera semana?": Pues que no acabe yéndose con tus amigas, que son todas unas...
"No te quedes en novia, llévalo al altar": De las lamentaciones...

En fin, sería un no parar, y tampoco es plan, aunque no vendría mal la escritura de un contra - libro para rebatir una a una todas las sandeces que en éste se incluyen.

Nada más.
No se lo recomendéis a vuestros hijos/as y dejad que crezcan en la libertad de no saber, de jugar y equivocarse solos, sin recelos ni prejuicios, haciendo sufrir y sufriendo, que no hay otra.
Si leéis estas páginas hacedlo, prometédmelo, solo para descojonaros con gracia de lo absurdo, lo imbécil, lo discriminatorio, lo intolerante y lo lamentable de su impresión.

Os dejo con alguno que otro de estos pasajes espantosos:
















No le dediquemos más tiempo si por no ser no es ni capaz de acentuar las mayúsculas...
No, no merece la pena...

jueves, 11 de junio de 2009

El peor libro de la historia (introducción)



Ya iba siendo hora, eh...
Hacía tiempo que no volvía a esto de lo peor de mi vida y ya tocaba. Aunque esta entrada sea especialmente difícil, porque libros malos, lo que se dice malos, hay muchos...
Algo hay también de benevolencia intrínseca que tiene uno a la hora de valorar la escritura, qué le vamos a hacer, pero lo malo, estrafalario, imposible, surrealista, inconcebible, absurdo o inenarrable que puedes encontrarte por las páginas indescriptibles de algunos libros -como éste, sin ir más lejos- bien merece una reflexión.
Qué difícil, si.
Quizá haya peores libros, no lo dudéis, porque además, si se me apura, sería capaz de describir éste como el mejor libro de humor escrito en castellano de los últimos cincuenta años.
O te ríes (de asombro, de pena) o lloras (de risa, de lástima): Prometido.

Pero a la hora de la verdad es que esas 111 páginas no hay por donde cogerlas.
De vergüenza ajena.
No es una novela, menos mal, y sí un libro más cercano a manual que a ensayo. Inenarrable, de no dar crédito, para quemarlo, fascinante, sin desperdicio, inconcebible, obra maestra y la mayor de las bazofias.
No sé si me explico.

Será el lunes 15 de junio. 
Por qué no.
Aunque haya dado muchas pistas en la imagen de la portada, que incluye título y fotografía desenfocada de la autora.
Podéis imaginarlo...
El lunes desmenuzaremos párrafos y pasajes deleznables a la par que subyugantes de esta obra cumbre de finales de siglo.

Me lo regaló Dani, creo incluso que para algo tan sagrado como mi cumpleaños. Bendito sea. Y conociéndolo él se compró otro, quién lo duda.
Yo lo conservo desde entonces, no es para menos, y ha alegrado más de un final de velada en mi casa (a partir de las cuatro de la mañana es la hora propia para poder entender en toda su plenitud esta obra ciertamente incomparable) con amigos estupefactos ante eso que se les mostraba.
Para no echar gota, creedme.

Espero que sepáis perdonarme.

viernes, 3 de abril de 2009

El peor espacio electoral gratuito de la historia

El negro que tenía el alma blanca...

miércoles, 1 de abril de 2009

El peor espacio electoral gratuito de la historia (introducción)



He venido sin toga pero con el alma rota…

Al final voy a cogerle el gustillo a esto del blog y sus recovecos…
Lo prometido sigue siendo deuda.
Se acerca la semana santa (bueno, mi semana santa, quiero decir) y las vacaciones me harán alejarme de nuevo de esta ventanita llamada blog, así que qué mejor que retomar la sección “lo peor de mi vida” intentando, si cabe, subir un peldaño más en el absurdo inclasificable de esas cosas que me he ido encontrado por ahí a lo largo de la vida.
Yo soy más o menos normal, pero tengo mis cosas.
Y dentro de esas cosas está el hecho de que hubo una época en que me encantaban los espacios gratuitos electorales dedicados a los partidos minoritarios. Si eran muy minoritarios, mejor. Por favor, tratad de no juzgarme, hay cosas peores.
Recuerdo vagamente pero con agrado aquel del anarco-naturalista (glucosa no, sacarina sí, eso gritaban, creedlo) el liberal-socialista-conservador-democrático (no sé cómo no lo votaba todo el mundo) el que prometía una casa para cada habitante (con plaza de garaje si se sabía conducir)…qué sé yo, la mayoría de aquellos personajes reventarían las visitas de You Tube, estoy seguro.
Pero el partido Proverista no. El partido Proverista (o Pro veritas, por la verdad) es otra cosa.
No se puede explicar.
Simplemente hay que mostrarlo y huir a Nueva York, o más lejos.
Solo quiero hoy contaros cómo he llegado a tenerlo para poder subirlo a este blog, porque es una historia vericueta y divertida.
Vivíamos por aquel entonces (año 93, creo) en la calle Pablo Iglesias, en Madrid. Solo disponíamos de un video Beta (¿recuerdas, Pelu?).
La primera vez que vi este spot en televisión me quedé petrificado. Necesitaba tenerlo. Así que durante los siguientes seis días estuve levantándome a las siete de la mañana para poder grabarlo.
Y lo grabé.
Para poder conservarlo (ya entonces el Beta era antiquísimo) tomé el contenido de la cinta con una cámara video 8 grabando directamente sobre la reproducción en la pantalla de la tele. Con posterioridad pasé esa cinta a VHS que es lo único que en la actualidad conservaba.
Gracias a este blog, a esta etiqueta, y a las grabadoras de DVD he conseguido digitalizar al fin el material. No sé si habremos despertado de nuevo a la bestia.
El caso es que será el viernes 3 de abril.
El viernes 3 de abril os dejaré disfrutar en plenitud de…eso.
No es necesario montar tanta parafernalia como con “la peor fotografía de la historia”, ni dejar tanto tiempo.
Lo enseñaremos y ya está.
Estad preparados.

miércoles, 18 de marzo de 2009

lunes, 16 de marzo de 2009

La peor fotografía de la historia (introducción y II)



Esto que aquí veis es la cara de atrás de la peor fotografía de la historia.
Sí, es un calendario del 2004 (he omitido el nombre de la tienda, aunque dé pistas, no quiero problemas).
Y nos lleva inevitablemente a hacernos muchas preguntas, ya no solo sobre quién decide imprimir un calendario así (culpable, por supuesto), sino más importante si cabe: ¿Quién en su sano juicio DE TODO EL MUESTRARIO de fotografías disponibles en un catálogo escoge PRECISAMENTE ESA?
Creo que el miércoles optaré por poner la fotografía y abstenerme de hacer ningún comentario más.
Por cierto, que aunque no lo sepáis, una de las razones de colgar la foto el miércoles es que me voy de puente (para mí las vacaciones son sagradas) y así esta imagen quedará inevitable e inquietantemente abriendo mi blog por unos días…
Aunque no sé.
Ahora tengo dudas.
Es posible que creando demasiada expectación luego no se cumplan las expectativas. Si es así, pues qué le vamos a hacer.
Quedan sólo dos días para que os muestre la peor fotografía de la historia y mi cabeza sigue dando vueltas.
Otra cosa que he decidido es que esta historia no se va a quedar aquí. Habrá una serie (de hecho ya tiene su propia etiqueta) con lo peor de, y ya he decidido que será lo próximo: El peor anuncio de propaganda electoral de la historia. Y no os podéis hacer una idea...
O sea que no sólo no me freno en eso de crear expectativas sino que las redoblo.
Sí.
Así es.
Dos días: estad preparados.

miércoles, 11 de marzo de 2009

La peor fotografía de la historia (introducción I)

Sí. Sé que no se hace.
Pero lo voy a hacer.
Las más rastreras técnicas del marketing publicitario al servicio de mi propio interés.
Todo por crear expectación.
¿Qué no os gusta?, pues os aguantáis.
De aquí a una semana, exactamente el próximo miércoles 18 de marzo, os enseñaré la que sin ningún lugar a dudas es LA PEOR FOTOGRAFÍA DE LA HISTORIA.

Empecé este blog para enseñaros trabajos míos, y esa foto no lo es. Pero da igual. Este caso es diferente y en éste caso haremos una excepción. Creedme, la fotografía lo merece.
Petición expresa de Rita, y como decía Ricardo en algún comentario: “alrededor de esa foto se han escrito leyendas y se han vivido noches de alcohol, risas y escalofríos”.
Pero no sé.
Todavía estoy dudando sobre la manera de enseñaros esa imagen.
Hay varias posibilidades y a ver cómo lo hacemos. Es mucha responsabilidad y podría dejaros marcados para siempre. Y yo no quiero eso.
En todo caso será pronto.
Quedan siete días.
Se inicia la cuenta atrás…