miércoles, 27 de febrero de 2013

La mañana



El niño entra mi habitación descalzo en la moqueta.
Es temprano y apenas si hay luz
que alumbre la almohada.
Alza su voz sobre las puntillas y me pregunta.
Papá: ¿por qué se extinguieron las escupideras?
La persiana cruje lo que el viento para,
yo me incorporo a las legañas
y acaricio su culpa despeinada.
Pienso entonces en levantarme
para cambiar no hay más remedio 
esas sábanas mojadas.