lunes, 15 de octubre de 2012

Viaje a Uzbekistán V






Bajo el manto verde, metálico y de herencia soviética.
Así era aquel mercado.

Hay veces que un espacio conforma ineludiblemente un escenario.
Y este mercado en Taskent, capital de Uzbekistán, se convirtió a mis ojos en uno de esos espacios.
Todo lo que sucedía bajo esta carpa metálica tenía algo de mágico.
Casi cualquier foto que pudiese dispararse sola tendría seguro fuerza y vida en su captura.

Aquel fue mi primer día de viaje.
La luz, impregnada de un verde azulado, tamizaba la dura intensidad del verano uzbeko.
El contraste de formas y texturas, los charcos de agua que reflejan la vida de comercio rodeaban cada paso tímido que daba en aquel espacio.
Todo en este mercado rezumaba vida.
Todo en este mercado latía a un ritmo lento y seguro.

Regresé a aquel lugar el día anterior a mi partida. Ya sin cámara, solo por placer, como el que quiere disfrutar de un recuerdo.
Sabía bien que lo que de allí había que guardar, ya viajaba dentro de una tarjeta de memoria.

domingo, 14 de octubre de 2012

Mañana empiezo CLI






Los lunes después de un puente deberían llegar en martes.
Si todo se atrasa, todo se atrasa.
Mientras eso ocurre, los lápices miran al cielo, las bombillas descansan, los cajones se vuelven invisibles y las manos se echan de menos, apretadas de sí mismas.
Mañana se saludarán, manteniendo ese contacto y esperando ingenuos que se haga eterna.

María Callas (5 y 5) y Diane Arbus (5 y 5)


Unidas por el año 1923. Abrazadas en la muerte.

Diane y María nacieron el mismo año en un Nueva York lluvioso que reflejaba pájaros púrpuras en sus esquinas con musgo.
Diane y María miraron a sus madres con el miedo en el iris, con ese respeto e incomprensión que la rabia, la enfermedad o el dolor promulgaban desde la catarsis.
Diane y María murieron ingiriendo cápsulas de liberación y culpa, dejando tras de sí un laberinto plagado de hilos confusos y habas retorcidas.

María Callas sublimó la tristeza de un tono, expandida a través de sus ojos, mientras que Diane Arbus fotografió, mirando hacia dentro, el mundo marginal que se reflejaba en los adoquines. 

Nunca se conocieron pero eran la misma persona.
María Arbus, Diane Callas. 
De la mano por el tenebroso mundo del arte con mayúsculas, melancolías de humo y whisky en un mundo masculino, soberbio y sin alma.
María y Diane, Arbus y Callas, se pasearon de la mano por los barrios, los teatros, los clubs y las azoteas de pesadilla y grasa.

Musitaron palabras no dichas entre sus dientes, se entregaron a un amor que las devoró por dentro.
Eran la misma persona.
Diane María, Callas Arbus.
Cuando se miraban en un escaparate su reflejo permanecía, eterno y desvalido, esperando los pasos de la otra, el reverso de un reflejo etéreo, para juntarse en un cristal y no despertar ni en los jamases.

Se buscaron sin encontrarse, que si en la Ópera de Milán, que si en una chabola en el Bronx.
Había champán en los cruceros, absenta en las tabernas.
Pero nada.
Una canción desgarrada, tres enanos y una puta.
No hubo forma.

María Callas y Diane Arbus fueron la misma mujer y ellas sin saberlo nunca.
Cuando Diane se suicidó en 1971 la voz y el corazón de María se diluyeron en el mar Egeo. Apenas si aguantó seis años más.
Hay una foto de su voz, en un cajón de palacio.

viernes, 12 de octubre de 2012

jueves, 11 de octubre de 2012

Cuando abrazo la fe


Y la pobre
arrugadilla
huye de mí.

JoseIgnacioWertizar



martes, 9 de octubre de 2012

Pájaros CXVIII








Llega la noche y hay que buscar
almohadas de plumas o de aire
hechas del material
donde se forjan los moños.
Buscamos lo imposible convertidos en reflejo
así que pensaremos
que es mucho mejor
bucear que ahogarse.

domingo, 7 de octubre de 2012

Mañana empiezo CL
































Porque ser línea tiene su punto.
Porque plano es el mundo y sus sueños, y blanco el resto de mis días.
Porque un folio es una hoja con nombre cursi.
Y porque los domingos acaban cuando mañana empieza.
Con todo por decidir.

Kate Moss (4 y 4) y Joan Miró (4 y 4)


Joan Miró soñó con Kate Moss en 1964, diez años antes de que esta naciera.
Fue un sueño lleno de curvas y estrellas, con colores mates que cruzaban el cielo de Palma de Mallorca con los aires inquebrantables de una vasija ausente.
El sueño se hizo tan grande que de él derivaría el nacimiento de Kate en Londres y, un año más tarde, triste y vacío por dentro, un insomne Joan Miró dejaba que sus energías parieran la Fundación Joan Miró para, agotado, irse a la cama por cuarenta tres días seguidos.

Kate Moss nunca supo que nació del sueño de un pintor.
Por mucho que su historia cuente que la descubrieron en el aeropuerto de Nueva York, el azul cadmio habitaba inevitable entre las rendijas de sus pestañas, las espirales negras decoraban los rincones de su infinita espalda y los símbolos arcaicos se encaramaban al pentagrama invisible en el que su madre tendía la ropa lavada el fin de semana.

Joan Miró nunca supo que su sueño se hizo carne.
Por mucho que rozó su cuerpo avejentado con los aires británicos cerca de aquella niña, por mucho que en incontables viajes las casualidades los arrojaron a no más de cuatrocientos metros el uno del otro, Joan y Kate nunca pudieron mirarse a los ojos.

Él viajó aún más en el interior del niño que nunca abandonó, y ella crecía más rápido para encontrarse cara a cara con la muerte.
Ninguno pensó ser el Benjamin Button de Scott Fitzgerald pero aunaron estoicamente sus desencuentros en el marco imposible de un reloj de arena que flota en esa nave espacial sin control ni argumentos camino de la perdición.

En 1983 Joan Miró termina su escultura "Mujer y pájaro". A una Kate Moss feliz en su ignorancia todavía le quedan cinco años de anonimato y tartas de manzana. Joan se va a dormir feliz de no haber usado nunca un edredón nórdico. Recoge despacio sus dos mantas para arropar el que habría de ser su último sueño. En él, una niña de diez años mira en espejo el reflejo de su padre difuminado.

A la mañana siguiente, Pilar supo que no debía tocar aquellas mantas, pues en el espejo hecho añicos que provenía de un mundo imposible, esparcido por encima de su marido muerto, yacía orgullosa la mala suerte.

sábado, 6 de octubre de 2012

Las definiciones de un coche a vapor LVI







El coche a vapor se pega y se despega y, a poco que pueda, despega.
Se lanza al vacío, escudriña el mundo, se sumerge en el absurdo.
Se ayuda, se mira, se besa y deja que el tiempo alimente las uniones y la barba.
Así es su vida desde que nace.
Cosas del destete.

viernes, 5 de octubre de 2012

jueves, 4 de octubre de 2012

Si me dejas


Y si me abandonnas
te vas
escuchando a Lady Gaga.

martes, 2 de octubre de 2012

Pájaros CXVII


































































A los pájaros les gustan las mujeres
y les gusta el vino.
Pero si tienen que olvidar
vuelan y olvidan.

Por eso yo 
amo la vida
y amo el salón.

lunes, 1 de octubre de 2012

El bosque oscuro


























































En lo más profundo de un bosque los sueños se hacen densos y caminan torpes tropezando con los zarzales salvajes de pinchos y pesadillas.
La luz se vuelve recoveco y la oscuridad, una vez más, se adueña de todo.

En lo más profundo de un bosque la fotografía se deshace para encontrar vidrieras y tramas y estigmas y aire denso en sus esquinas.

Y la oscuridad, de nuevo, hace del lunes su reino.