martes, 13 de octubre de 2009

De bomberos XIV



En el oasis de ahí enfrente, justo encima del DVD, el coche de bomberos se agazapa detrás de la palmera, esperando vete a saber.
La lámpara es palmera y es luna que embellece, mira tú cómo son las cosas en este oasis del otro lado.

El coche de bomberos mira el agua inexistente y observa los reflejos.
Duda si bañarse o no en el neón de la tele, si mojarse o no en la programación de Tele 5, y si eso rompería -teme que sí- todo el hechizo logrado.

En los oasis, en esos oasis, los bomberos bailan sobre la arena de aluminio, justo al lado de los sueños, esos que preludian la noche con el tórrido calor que da un tubo catódico.

Y los bomberos, como siempre. bailan ingenuos mientras en sus botas se mezclan sudor, rubor y calcetines.

domingo, 11 de octubre de 2009

Mañana empiezo XXXII







A mí hay días en que también se me corre el grafito, y otros en los que por muy poco no me pilla el toro.
Hay días en que no sé si para acariciar existe o no alguna mano vaga, y otros en los que mi cabeza sólo piensa en comerse una tortilla de patatas.

Hay días sí, y hay momentos.
Y es verdad.
Yo también tengo muchos.

sábado, 10 de octubre de 2009

365 irrefutables razones que nos llevan a pensar que el mundo no es redondo sino plano VII



43) Porque un día, hace ya mucho tiempo, falló el complejo sistema de rotaciones entre los planetas y el sol, así que fuimos aplastados entre Marte y Mercurio, dejándonos finos finos (y de paso se cargaron a todos los dinosaurios, que tontos de ellos se quedaron mirando...)

44) Porque la vecina Maripuri sigue insistiendo, y solamente fue tan pesada cuando se puso plasta con que si el vecino del 4º C le daba mala espina (y tuvo razón, doy fe, vaya si la tuvo).

45) Tú patina libre como un niño sin prejuicios por un suelo encerado y luego dime.

46) Porque la degradación de la cultura ha sido evidente a partir de los años ochenta, pero cómo se va a parecer el mundo a una de esas bolas plateadas y giratorias tan típicas de la discoteca.
No, tan bajo no hemos caído.

47) Porque si no la vida sería en blanco y negro

48) Porque Dios no es Zidane, jugueteando con pelotas, ni que lo pretendiera, vamos.

49) Porque todas las formas esféricas tienen una futilidad intrínseca (que no duran, vamos). Pensad simplemente en las pompas de jabón o las burbujas. 
Y no se podía correr ese riesgo....

Diálogos con una línea que no existe











Dibujos del instante. 

No son fotos, qué duda cabe, pero sí tienen esa inmediatez del que no piensa mientras aprieta el botón de una cámara, del que no piensa mientras se deja seducir por el ritmo de un trazo, el desplazar de una línea.

No hace falta retocar mucho en este juego del dejarse llevar, y así el trazo se convierte en la plata quemada del momento.
La misma mirada de siempre, las diferentes posturas de los niños, un abrazo en cuatro trazos, el hombre que sale de las alcantarillas, o ese universo que se repite y que se repetirá (que se repite y que se repetirá) hasta el infinito.

De eso están hechos los trazos, y no tanto de sueños. 

Repetir o repasar una línea negra sobre una blanca o al contrario tiene algo de borrar y algo de recrear (de re-crear). 
En el fondo dibujar tiene también bastante de esas dualidades del tipo "lleno-vacío" o "poner-quitar", y así, dibujar y borrar viene a ser casi lo mismo.

A veces basta con una línea, otras veces necesito tres. Y es la línea que no existe la que me dice y me pide.

Cuando ella me dice yo voy.
Allá donde dice me encuentro.
Y para todo lo demás, Marter no se qué.

viernes, 9 de octubre de 2009

Mi yo del pasado IV



"Si puedes hazme un favor: Píllame el periódico del 28/4/07, que tengo una curiosidad. Si resultase que hoy, casi tres mese después, no quedase ninguno -y vamos a pensar que es probable- déjalo, no busques más, y cómprate unas gominolas"
Recibido el 25/7/07

"Disfrútalo hoy, recuérdalo mañana...
O al revés"
Recibido 3/8/07

"Nadie se había acordado de ti hoy hasta ahora, ¿a que no? Es un poco triste pero tierno al mismo tiempo que tengas que ser tú mismo el que te dé cariñitos temprano a la mañana, ¿no te parece...?
Tranqui, que ya nos conocemos. 
Un beso, anda, y tira pa'lante..."
Recibido el 17/8/07

"¿Ha avanzado ya la tecnología como para que puedas mandarme mensajes a mí, a tu yo del pasado? 
Si es así, ¿a qué esperas...? Tengo tantas ganas de saber, de saberlo todo..."
Recibido el 29/8/07

"Recuerda hoy que hace un año y medio eras, casi con toda probabilidad, igual de tonto que ahora.
(Y no, no me las doy de listo...)"
Recibido el 4/9/07

jueves, 8 de octubre de 2009

Viaje a China VII















Se dice mucho, para qué nos vamos a engañar: vivimos en un mundo con demasiada información. 
Es cierto.

Pero no vale con echarle siempre la culpa al otro. Hay casos, y hoy os voy a hablar de uno de ellos, en que somos nosotros mismos los responsables de ese exceso de información.

Con los viajes y las fotografías pasa.
A mí me pasa.
Cuando vuelvo de un viaje traigo en mi tarjeta Compact Flash una variada cantidad, muchas, demasiadas fotografías.

Intento editarlas, las selecciono, las clasifico, busco las que más me interesan, las retoco... El proceso de trabajo suele ser siempre el mismo y la criba ardua.

Pero pasa el tiempo y aquella multitud de fotos, muchas desechadas o simplemente ignoradas, siguen aguardando en el cajón de un disco duro a que la deriva de los días, la curiosidad, la necesidad de una nueva entrada o sencillamente las ganas de volver a verlas me lleven a abrir la carpeta, buscar un visualizador y dar un click, un sencillo click para que la magia vuelva.

Y dentro de esa amalgama de imágenes tiempo ha olvidadas aparecen sombras que se convierten en luces, personajes que cobran vida, paisajes que se vuelven sugerentes.

Y entonces te das cuenta.
Hiciste bien en disparar.
Hiciste bien en guardarlas y esperar.
Nunca serán muchas, no, las fotografías de un viaje...

miércoles, 7 de octubre de 2009

Pájaros XII









Los pájaros resultan ser unos seres tan livianos que al final lo que más pesa de ellos, al menos para mí, es su recuerdo.
Ese recuerdo que flota impertérrito encima del mar, que flota denso e inamovible, y que en los días de levante se cuela dentro, se expande y eclosiona.

De Santiago de las Vegas sólo puedo decir que es el pueblo donde nació Ítalo Calvino, y que aunque nunca fui sí que pasé cerca.
Uno más, uno de tantos otros sitios que no he podido tocar con plenitud, y que simplemente lo he rozado...

Los pájaros resultan ser unos seres tan livianos que "como han venido se van", y lo único que nos dejan es su rastro en el aire con la forma de dos rayitas y ese recuerdo denso que pesa más que los días.

Y estas historias, a fin de cuentas, es de lo que hablan, del peso inasible de los recuerdos.

lunes, 5 de octubre de 2009

Pide un deseo



Tres cosas hay en la vida,
salud,
dinero
y amor.
Y el que tenga esas tres cosas,
que me dé alguna, no le da lástima...

domingo, 4 de octubre de 2009

Mañana empiezo XXXI







Si la mano, al igual que la luna, tuviese un contrato a tiempo parcial, no dormiría, no soñaría, no viviría del aire, no tendría esa ingenuidad que acarrea cada día.

Si la mano, al igual que le ocurre a muchos en este extraño mundo, tuviese un contrato a tiempo parcial, ya le habrían obligado a dibujar hace tiempo, incluso -con mucha probabilidad- algo que ni siquiera le gustase.

Ahora que lo pienso, el día que de verdad esta mano se ponga y dibuje, esta tira, este falso artificio de nada y apariencias se acabará.
Ya no tendrá sentido. 
¿O no? 
Tampoco hay que pensarlo hoy...

Lo bueno de la poca vergüenza es que resulta inagotable.
¿O no...?

sábado, 3 de octubre de 2009

365 irrefutables razones que nos llevan a pensar que el mundo no es redondo sino plano VI



036) Porque ha habido más 20.000 belgas que también lo pensaron alguna vez.

037) Porque una vez un alumno escribió en un examen, a la pregunta de "movimientos del corazón", que el corazón giraba sobre sí mismo y alrededor del cuerpo.
Y sí, con el corazón tenemos ya bastante.

038) Porque su tocayo, el periódico "El Mundo", también es plano.

39) Porque si no la vida, también redonda, no dejaría de rodar y rodar, y la mía, mi vida, va en línea recta.

40) Porque Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza, y a la Tierra, como no podía ser menos, la hizo a imagen y semejanza de lo que en ese momento tenía más a mano, que curiosamente era una raqueta de paddel.
Sí, la tierra es plana y se parece a una raqueta de paddel.

41) Porque no hace más de diez minutos le pasé la plancha.

42) Porque tengo una corazonada...

viernes, 2 de octubre de 2009

Los Increíbles (Cine Nacional)




Fue la última película que vi en el Cine Nacional de Melilla. Es un cine en vías de restauración, así que no sé si será la última, aunque espero que no...

Hablaré primero del cine: Como me pasa en Madrid, por desgracia cada vez menos pues menos son las salas, un cine antiguo, un cine inmenso, un cine con anfiteatro, un cine con los techos altísimos y decoración abusiva me resulta enormemente atractivo. 
Una pantalla enorme, que te come y te atrapa, un espacio que aunque quede a oscuras siempre está ahí, acompañándote, influyéndote, metiéndose dentro.
Vale que coincide que no son los de versión original, pero en muchas ocasiones es una pérdida que vale la pena tener, por todas las otras cosas que un cine así, que un espacio así, te ofrece.

No se puede tener todo...


Noviembre de 2004. Como quien no quiere la cosa han pasado ya casi cinco años. Bien rodeado y con muchas ganas de verla. Frío en la calle y quizás algunas gotas de lluvia que acompañan el trayecto hasta la puerta.
Esa sala majestuosa nos da la bienvenida a modo de mágico preámbulo al puro espectáculo.
Las butacas rojas, no demasiado público, algunas cabezas que asoman de las primeras filas y el ruido del crujir de palomitas que precede a la aventura.
Se apagan las luces y comienza lo indescriptible.
Esas sensaciones livianas como un roce que empiezan diminutas pero que se van metiendo dentro de tu cuerpo para llenarte de un calor que no lo da la calefacción moderna.
Sensación única, irrepetible.

La película arranca y el calor dentro de tu cuerpo hace que tu mirada se vuelva la mirada de un niño, y de repente eres tú con once años en el Cine Linamar, abducido del tiempo y perdido no ya en una butaca sino en la inmensidad del vacío.
La triste cotidianidad de unos seres únicos da paso a la aventura, al renacer, a la catarsis. Los colores se disparan, la velocidad de los movimientos de cámara lleva el mismo ritmo que nuestros ojos y nuestro cerebro, donde se mezclan a esa altura los sonidos, los trajes que se expanden, el techo inabarcable del cine, la diseñadora cómica, el apoyabrazos, los niños imprescindibles y el no querer comprender que no estaba a punto de producirse un milagro porque ya había sucedido.
Estaba ahí.
En la pantalla y fuera de ella.

Ni Pixar ni Brad Bird  han fallado hasta ahora. Tampoco el resto de sensaciones. Desde entonces me acompañan y no han dejado de reafirmar lo que entonces explotó en mi interior.
Puro cine.
Pura vida.

P.D. La primera ilustración es de Lou Romano, creativo de Pixar y con un trabajo realmente fantástico, que me descubrió Javier Olivares.
Os dejo con sus respectivos enlaces. Muy recomendables.

jueves, 1 de octubre de 2009

¡Caracoles!







Caracoles, sí, o variaciones sobre un mismo tema.

Un caracol subiendo la rama de un árbol tiene algo de escalera, en un amplio sentido del término. Escalera que sube, escalera de espiral, escalera que no acaba. 
Peldaños lentos en forma de rama que nos llevan quién sabe dónde...

Una caracol con patas que escala un árbol sencillamente no sabe a dónde va. 
No te diré yo dónde va quien lo dibuja.
Un caracol con patas y escalera aparte de bombero resulta intrépido, y arriesga la seguridad de su casa en inestables equilibrios.

Dibujar puede que tenga mucho de ese arriesgado funambulismo.
Y es que así ando esta noche: Subiendo y redundando.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Yaumate



Hago hoy también un pequeño paréntesis, de los no muy habituales.

Este paréntesis es para dar la bienvenida, como se merece, a una nueva página Web en el mundo este de Internet. 
No llevo la cuenta, pero habrá igual doscientas páginas, o más...

Esta página es la de Yaumate.
Yaumate es un colectivo de gentes de Nerja que se articula alrededor del mundo de la imagen, fundamentalmente con el cine.

Y dejaré de hablar en tercera persona porque me considero -soy- uno de ellos.
Ya hablé bastante de Yaumate en una entrada anterior, así que no me voy a extender demasiado. 

También en NerjaPop, Ricardo ha hecho más de una referencia al colectivo.

Siempre nos gustó el mundo de la imagen y hacíamos cortometrajes con -sobre todo- muchas ganas.
Sería repetitivo decir que vivimos en una época donde los medios a nuestro alcance son infinitamente mejores, pero es verdad que el tiempo -el trabajo, las obligaciones- y no la ilusión se nos escapa de las manos.
Aún así sigue habiendo ideas, siguen habiendo proyectos, siguen estando, qué duda cabe, las ganas de hacer cosas. 
Y se harán.

En la página, montada por Antonio Jaime con ayuda de Mariano Ibáñez (que son el reducto inasequible al desaliento de este colectivo) nos invita, con un audiovisual de presentación, a conocer el trabajo que hemos venido haciendo todos estos años.
Poco a poco -esa es la intención- se irán colgando los cortometrajes de Yaumate.
Yo por mi parte también pondré algunos en este blog, así que nos retro alimentaremos mutuamente.

Bienvenidos a este mundo, Yaumate, y nos veremos en los rodajes, espero...

Y como ya se me olvidaba, os dejo con el enlace: Yaumate

Historias del otro lado VI (quererte quiero olvidarte)




De esas cosas densas que a veces le salen a uno...

Hacía tiempo ya que no venían estas historias del otro lado a pasearse junto al mar, mirando quién sabe desde qué orilla.
Y ahora que las vuelvo a encontrar siento que me apetecería volver a dibujar cositas así, sueltas, sin ningún motivo, sólo para entretenerme y volver a ver -desde un lado o el otro- como el tiempo pasa.

Aunque en esta historia en concreto, claro que quería decir "matate" en vez de "matarte", "olvidate" en vez de "olvidarte" y así, que es menos serio...

Lo de querer irse siempre está ahí, aunque al final siempre resulta que estoy al lado de mí mismo.
De ese lado...