martes, 14 de febrero de 2012

Pájaros XC











El amor
y el desamor
son dos pájaros
de la misma moneda.
¡Menuda cruz!

lunes, 13 de febrero de 2012

Los tipos de la grafía



Hay un signo de exclamación que explota al aire
y tiene su punto.
Hay un signo de interrogación que se retuerce sobre él mismo
encogiéndose de hombros.

La a es una d triste,
la hache una n erecta,
la p una o que llora.
La g se enfrenta al viento mientras la x ya está marcada.
La n es una puerta que empieza por p y entonces regresa la lluvia.

Las letras bailan en tu poema,
bailan a tu son
porque sabes decir más cosas que el mar de la m
y provocas más asombro
que la o que me engulle
al pensarte.

domingo, 12 de febrero de 2012

Mañana empiezo CXXVII







La mano nunca llega.
A veces lo intenta, en la mayoría de los casos ni eso.
Escondida en la cama, soñando entre las sábanas, imaginando dibujos, creyéndose sus historias.
La mano nunca llega.
Se llena de nostalgia y domingo, y se lo bebe todo con pajita y prisas.

Buster Keaton (6 y 6)



Nació Buster en un vodevil triste el 4 de octubre de 1895.
Apenas cinco años después el mundo, asustado, cambió de siglo sin venir a cuento.

Nada más salir del vientre de Myra, su madre, saltó de la ventana de su habitación de hospital para ver el mar, y fue entonces cuando se dio cuenta de que aquello no era un hospital (que era un circo) ni una ventana (era la boca de un león) ni era el mar donde en ese mismo momento estaba nadando (que eran los restos a medio digerir de un solomillo de ternera).

Houdini observó la escena fumando en pipa desde la grada 8 y sintió en ese mismo momento un irrefrenable deseo de hundirse dentro de una caja fuerte a treinta y cinco metros de profundidad, embutido en camisas de fuerza y candados. Pero el padre de Buster, astuto como los gamos de Vélez, le masajeó la oreja, le ofreció una magdalena con virutas de sésamo y le pidió -por favor venga dime que sí- si podía ser el padrino, que mira el niño, todo embadurnado en solomillo.

Así fue cómo Joseph Francis fue bendecido por la magia, y se ahogaron juntos en un lago de agua salada, en otra línea temporal inexplorada que o bien se soñó, o se borró con tinta china.

Con su muerte soñada a cuestas, Buster buscó en el mundo del cine las mentiras que su padre nunca supo contarle.
Conoció a Fatty Arbuckle tomando cañas en "El Reca" y entre rebozados y adobados se dieron a la carne en cuerpo y alma.
Cuando rodaban una película rodaban todos, ellos y la película monte abajo, hasta llegar de nuevo a Kansas.
Fatty acababa lleno de paja y risas y aunque un poco mareado, nada parecía perturbar el blanco maquillaje de su compañero de rodadas, que nunca se reía ya fueran veinte colegialas vestidas de blanco a hacerle cosquillas con plumas de pavos reales descoloridos por el verano de Australia.

Solitario, enfermo, triste y alcohólico. Así era Keaton aparte de mago y genio, ese que gustaba de comerse a bocados las patatas crudas con un poco de sal en espera de un león que bostezara de nuevo, solo para él.
Buster Keaton siempre se supo solo a pesar de que sus hermanos Chaplin y Harold se colgaran de relojes, se comieran zapatos o bucearan en busca de Houdini para complacerle.
Sólo Harold Lloyd se enfadaba un poco, por aquello de ser el único que no redondeaba el número de letras de su nombre con el de su apelido, y a veces firmaba cheques sin fondo con el apellido Lloydd para imaginar que así sin más pudiese entonces volar sin ocas ni sobrinos por la Vía Láctea.

Y mientras Buster se bebía su languidez con absenta en los bares otoñales del Mini Hollywood que había en los bosques de Oregón.
Y su cuenta subía.

Supo dibujar con gracia una cara deforme en la barra de aluminio con el vapor desprendido de los vasos duralex, supo cabalgar a lomos de un tren desbocado buscando el amor, la libertad y unos pañuelos de tela con los que limpiarse las manos de tierra. Supo igualmente imaginar su vida de mayor con ojeras y el cariño de un público que todavía no existía.
Supo también que tarde o temprano le esperaba Houdini en el fondo de un lago salado, pero bien sabía que habría de esperar a la llegada de su nieta, Margaret, para dejarse arrastrar por la fría corriente del 1 de febrero de 1966.

Mientras espera a que eso ocurriese, sus ojos de payaso enfermo inundaron los Blue-Ray de los chinos de clase media, los sorbos de bourbon no bebido se acumularon en embalses de hastío y nieve, y las cámaras de cine se postraban a sus pies llorando por rostros a los que amar con tanto devoción.
Buster Keaton nunca vivió con tanta intensidad como cuando se proyectaba su silencio, ese que ahora lo acoge, lo columpia, lo roza y lo mima entre las saladas aguas de un lago de Arkansas.


viernes, 10 de febrero de 2012

miércoles, 8 de febrero de 2012

Te batiste en duelo



Te batiste en duelo
y no quedó de ti
ni los grumos.

martes, 7 de febrero de 2012

Pájaros LXXXIX











Sueño con gusanos, con camas grandes, con vidas que no pudieron ser y que obligaron al cielo a llover lágrimas.
Sueño con pájaros a lo alto y al ancho.
Y esos sueños me llenan, aunque sea desde lejos.

lunes, 6 de febrero de 2012

David Mamet (5 y 5)

Ahora que esta entrada piensa en dar un vuelco, debo contar que, en gran parte, TODO ESTO nació por culpa de David Mamet.
En aquellos momentos de facultad y aburrimiento, cuando mi cabeza volaba loca como solo ella sabía hacerlo, me gustaba y mucho jugar con los números, afición que he seguido conservando con los años.
Pronto descubrí (y todo empezó a cobrar sentido) que el CINCO era el único número en castellano que tenía el mismo número de letras que cifras indicaba.
Y aquello no debía ser casualidad.
También era cierto que la imagen física del 5, sobre todo la ofrecida en los relojes digitales, era la de cinco palillos exactamente iguales.
¿Casualidad también,? No lo creo.

El caso es que pronto empecé a contar las letras de los nombres de los creadores, y llegué a David Mamet.
David no solo tenía 5 letras en su nombre y en su apellido sino que su primera película como director, HOUSE GAMES, también.
¿No da un poco de no-sé-qué?
Probablemente más si pensamos que su siguiente película, THINGS CHANGES, tenía 6 y 6.

Así que no podía escribir una biografía apócrifa al uso al bueno de Mamet.
Tenía que escribirle, él se lo merece TODO, una en la que todas las palabras fuesen de cinco letras.
Qué menos.
¿O no?



Aquel cielo negro nació vacío.
David Mamet creció joven, creció entre niños, creció harto.
Creció justo entre bolis, entre cinco manos, entre cinco dedos.
David cinco.
Mamet cinco.
Pelis, pelis, pelis. House cinco, Games cinco.
David filmó aquel cielo negro, filmó cinco ratas rojas, filmó vidas rotas, sopas frías, almas locas.
David Mamet quiso volar. Quiso ganar nubes, nadar motos.
Comió melón verde, pasas rosas, huevo frito, mango.
Tenía sueño, David.

Nunca murió.
Vivió feliz entre soles, entre lunas.
Vivió feliz.
Acaso nació libre, David Mamet, nació lento.
Nació cinco.

Una nueva dimensión de las biografías apócrifas


Un 12 de mayo de 2010 nacieron estas biografías inventadas, con una entrada explicativa al uso.
Se basaban en tres razones fundamentales:

1) Buscar personajes que fuesen creadores
2) Que me gustasen
3) Que tuviesen el mismo número de letras en su nombre y en su apellido

Y entonces inventarse una biografía, mitad verdad, mitad mentira.

Era bien fácil, una cosa de lo más normal, vaya.
Pero no.
No me puedo quedar ahí.
Me han hecho ver -con toda la razón del mundo- que si lo volcaba todo en la razón número 3, que si transigía con la número 2 (está bien, y un poco con la 1) el campo que se abre ante mí no solo es imponente sino maravilloso, absurdo, inabarcable y explosivo.
Y merece la pena, vaya si la merece.

Imaginaos poder inventarse las biografías de FIEDRICH NIETZCHE, JUSTIN BIEBER, SANTA CLAUS, LADY GAGA, JOSEP PIQUÉ, MARÍA CALLAS o CANDY CANDY...la cantera es inagotable...y MÁS NOMBRES que prefiero no poner aquí pero que iréis viendo poco a poco como corresponde...

Hay que dejarse llevar por las palabras, por la matemática, por el absurdo.
Qué más da todo, qué más da.
Lo peor/mejor es que el juego no acaba nunca, y podemos poner las reglas que queramos, saltarnos las que nos dé la gana, vivir siempre al borde del precipicio y no caernos nunca porque hacemos trampa y nos gusta.

Hace tiempo que me debía a mí mismo una entrada a DAVID MAMET, así que marcaremos con él un punto de inflexión y (al menos de momento) buscaremos en el domingo un hueco apócrifo para estas biografías, en espera de que unas nuevas 365 razones desborden mi tiempo ya de por sí bozado...

domingo, 5 de febrero de 2012

Mañana empiezo CXXVI







Y menos mal que yo no soy insomne, porque entonces en vez de mañana empezaba hoy mismo y se me desmontaba todo el tinglado...

Volver los domingos con la mano vaga es todo un sentirte en casa.
Volver los domingos con la noche cerrada pensando en mañana y sus rutinas tiene mucho de dejarse vencer por la noche, sus libros y misterios.
Nada mejor que leer en domingo.
¿Por qué?
Os lo diré mañana...

sábado, 4 de febrero de 2012

Frío, té, dibujos y zanahorias











Frío, té, dibujos y zanahorias.
Recuperando sensaciones...

Cuando te levantas sin saber muy bien qué hora es, cuando pierdes la poca noción que de tiempo tienes calentando tus manos con un té entre las manos, cuando saboreas esa sensación de libertad y vagancia con un lápiz que te mancha los dedos, y cuando pelas una zanahoria como quien saca punta a la herramienta de tus trazos puedes decir que estás, sin duda, ante una mañana moderadamente feliz.

Y compruebas como tu cuaderno adelgazado por aquellos regalos de antes de verano vuelve a la vida, como tú, y coge color y calor entre ese frío que con el sol se cuela inquieto en tu salón.
Y tú miras el río Guadalquivir.
Y no dejas de dibujar.
Porque ni sabes qué hora es, ni falta que te importa.

viernes, 3 de febrero de 2012

jueves, 2 de febrero de 2012

Tu risa es mi barca



Tu risa es mi balsa
y es la saliva de tu boca
la que monta
tempestades.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Pájaros LXXXVIII











En la oscuridad de un cine los cielos se alargan.
En los sueños de un pájaro los combates se luchan a miradas.
Y en el frío de tu lejanía siempre nos quedará el microondas.
O echar a volar.