martes, 10 de febrero de 2009

Personajes en busca de una historia

Inauguro hoy una nueva sección en éste blog. Había pensado ponerle la etiqueta de “Los Pirandellos” en honor al autor italiano, y la idea (para variar) en bien sencillita: A veces se me ocurren historias, personajes o cortos sobre los que trabajar, pero no me da tiempo.
No tengo tiempo, como diría el conejo de aquel libro.
Así que he decidido contaros, ofreceros, daros a esos posibles personajes que buscan una historia, un autor (o autora, sí, o autora) o un hueco donde crecer. Son personajes en busca de una vida, de alguien que los ayude a crecer, que los dibuje, que los guíe, que los instruya, que los escriba o los acompañe. Yo os los regalos y si no queréis/no podéis ayudarlos, al menos imaginaremos juntos esa vida que pudo haber sido y no fue.
La mayoría de los pirandellos que se me ocurren son personajes que mezclan la ternura y la poca vergüenza. Se sienten de alguna manera desplazados, abandonados, perdidos en un mundo que no es el suyo, que no los entiende ni los acepta. Están desubicados. Eso da mucho juego, a qué negarlo.
También, en la mayoría de los casos, se rebelan, pegan martillazos imaginarios y se manifiestan claramente inconformistas. Son mucho más cronopios que famas aunque mucho tengan también de esperanzas. Empiezo, para qué prolongarlo más, con estos pirandellos.

El signo de exclamación del principio




"El signo de exclamación del principio está triste. Lleva unos años vagabundeando por los teclados de los ordenadores sin que le hagan mucho caso. Hasta se ha dejado crecer la barba en su punto de exclamación y ya no se ducha con la asiduidad de antaño.
La confabulación global le está haciendo desaparecer, a él, que era el principio de la exclamación, que arrancaba del lector la subida del volumen en la dicción, que prologaba tantos gritos, tanta pasión y tanta fuerza.
Ahora, cosa de los tiempos que corren, está siendo vilmente olvidado y arrinconado.
Pobre. Han dejado de utilizarlo los que piensan que basta con usar simplemente el signo de exclamación del final. Los minimalistas del lenguaje. Los ingleses. Los torpes.
Sabe que su primo, el signo de interrogación del principio, vive una historia de ignominia parecida, pero...es que en esa familia siempre han estado acostumbrados a la duda, al no saber, a encogerse de hombros frente a la injusticia, mientras que en la suya no, en su casa siempre se iba con la aseveración por delante, firmes y resueltos en sus convicciones.
Son malos tiempos para él, y aún recuerda con nostalgia cuando las únicas confusiones se producían cuando le decían que se parecía a la i latina.
No puede con esto. Hasta considera absurda esa falta de respeto que resulta del hecho de que para que aparezca su hermano, el signo de exclamación del final, sea necesario teclear y sostener primero la mayúscula, mientras que para él baste con apretar un botoncito. ¡Qué más mayúscula que él, arranque y principio de todo!
El signo de exclamación está triste. Sabe que la gente sigue, al leer, acentuando árbol aunque no lleve tilde, pero es que para cuando el lector ha visto el signo de exclamación del final, ya no puede recuperar el brío y la gravedad que la frase merecía.
No entiende a qué se debe esto. No lo acepta, pero no sabe qué hacer.
Hace ya dos años que nuestro amigo empezó a ir a los bares a beber mojitos. Dicen que escucha lánguidamente las versiones de “Nouvelle Vague” haciendo caso omiso a los amigos que le ruegan que no se curve, que parece una jota...
Nuestro amigo ya no va en taxi. Intenta llamarlos altivo pero los conductores han olvidado la forma imponente de su altiva figura, y pasan de largo. Cuesta decir esto pero es así: la última vez que lo vi, estaba al principio".

lunes, 9 de febrero de 2009

Viaje a Malí II















De vuelta con Malí. Al menos a través de la memoria.
Es curioso cómo funcionan las cosas. Hay países o lugares que permanecen escondidos u olvidados en tu cabeza, en tus pensamientos, pero, ay amigo, si se te ocurre viajar y conocerlos de repente aparecen en telediarios, revistas, reportajes y te persiguen, sobre todo después, como si no quisiesen desprenderse de tus recuerdos.
Al menos a mí me pasa.
Y digo esto porque hoy hablaba con una amiga que en menos de veinte días viajará a Malí para trabajar un año como cooperante.
Y claro.
Te invade la sana envidia, el rastro de las estancia pasada, las ganas de volver, el eco de sus paisajes, esa maravillosa manía selectiva de sólo recordar lo bueno...
Y sí, ahí estaba Malí de nuevo esta mañana, golpeándome como me golpeaba este verano, recibiéndome, fascinándome, irritándome a veces y casi siempre sobrecogiéndome. Y ahí estaba ese mundo africano que tan bien refleja Kapuscinski: inabordable y fascinante, hetereogéneo y mágico. El olor de la tierra mojada por la lluvia, los atardeceres del Níger.
Ay.
Suerte, Ana, y disfruta.

domingo, 8 de febrero de 2009

Mañana empiezo III





El viento de hoy ha invadido la habitación, mis líneas y las primeras horas de otro domingo en casa.
El viento se ha llevado alguna que otra pena y me ha despeinado mientras me reía entre claveles. Los árboles ondeaban su elegancia antes de que la ducha me recordase que era el día de “mañana empiezo”. He dejado que los libros, la limpieza, alguna serie, la comida y unos dibujitos se interpusiesen a la tarea prometida. Pero aquí están al fin. Dos manos en una lucha que es mi lucha.
Con ellas os dejo.

De bomberos I



"El amor tiene el color de un coche de bomberos. El rojo de unos labios, el blanco de sus sábanas, el dorado amarillo de sus gastados botones.
Y qué decir del verde musgo que crece en sus neumáticos, del profundo mar azul que guardan sus entrañas. Los bomberos tienen, altivos e ignorantes, el color del arcoiris".

sábado, 7 de febrero de 2009

El coche a vapor I

“El coche a vapor se nos presenta como quien no quiere la cosa y se pone a definir el mundo a su manera, con muchos besitos y algún que otro martillazo. Y promete volver”

Siempre quise hacer una tira cómica animada. Era por un lado una idea atractiva y sugerente, y también casi la única oportunidad que tenía de afrontar un proyecto yo solo.
Es cierto que las propias características de mis diseños (sencillos, mínimal, como queráis llamarlos) hacen que pueda pensar en acabar un corto en un plazo razonable aún sin ayuda, pero el hacer historias dentro de historias y con un tiempo de duración corto facilitaba la tarea.
Personalmente no entiendo cómo no se apuesta más por esta opción en las televisiones (no por mis cortos, entiéndase, pero sí por tanto talento que no costaría tanto sacar a la luz), aunque tal y como está el panorama televisivo debe ser que es que es uno el que no entiende.
El coche a vapor responde un poco a todas mis inquietudes. Es muy sencillo y no pretende más de lo que enseña. Durante un par de años articulé unas ochenta definiciones en tres cortometrajes, de más o menos diez minutos cada uno. Era la mejor forma de poder presentarlo a festivales.
Para colgarlos en el blog he pensado que venía mejor un formato de menor duración, y haré nuevas compilaciones de esos tres o cuatro minutos que os decía antes. Realmente se ven mejor así (no cansan tanto) y encima me da más material para mostraros (yo y mi poca vergüenza, que no falte…).
No puedo dejar de escribir sin agradecer a Juanma la música que compuso especialmente para estas mini historias. Él ha compuesto prácticamente todas las bandas sonoras de mis cortos, pero éste es, para mi gusto, uno de sus trabajos más certeros.
El coche a vapor, no lo he dicho, nació como una tira cómica en papel hace ya la friolera de veinte años. Ha sido el “padre” de muchos de mis diseños posteriores. Ya sé, ya sé que a muchos os parece más un enchufe que un coche, pero eso, amigos míos, es otra historia…

viernes, 6 de febrero de 2009

De noches no tan negras


















Más dibujos en esta noche negra, pero llenos de colores.

Es fácil perderse en mil pensamientos mientras uno dibuja, pero mucho más fácil, y lo que generalmente ocurre, es que no piensas en nada.
En nada.
La mente, mucho más en blanco que el papel, se deja llevar por el ritmo impredecible de las líneas.
Una de las cosas que suele sucederme, que no deja de sorprenderme y que me encanta es descubrir en el dibujo recién hecho algo que no es mío. Que no lo he hecho yo.
Por mucho que uno tenga un estilo más o menos reconocible es algo que sucede, una paradoja: ¿quién ha hecho esto que acabo de hacer? Es un misterio. Y es divertido, claro, si no le das muchas más vueltas.
Algo de eso hay cuando abres un cajón olvidado por meses, te encuentras con un dibujo tuyo y te extrañas que tú (pobrecito, tan limitado) hayas realizado una cosa tan francamente chula.
Esa sorpresa, ese descubrimiento, es maravilloso.
Como si el tiempo nos separase de nuestra propia obra. Como si nuestra mente en blanco (parezco yo “Héroes” ahora) no nos perteneciera realmente. Quizá el dibujo (el dibujo en la noche negra) sea un sueño. ¿O lo es el resto?
Nada importa si hay tiempo para uno último, un último dibujo de dejarse llevar, antes de acostarse.
Buenas noches pues.

jueves, 5 de febrero de 2009

Historias del otro lado II




Parece que levanta poco a poco un invierno como no se recuerda. Frío, viento y cómo no, lluvia. Aquí en Melilla se conoce la lluvia, sí, y han sido sin duda tres meses especialmente intensos. Esta historietilla habla de la lluvia, claro, aunque quizá no de la misma.
Es difícil escribir algo precisamente de la lluvia después de haber leído los versos de Francisco Brines, pero algo había que hacer. Va por esta y todas las lluvias. Que se moderen (o no) pero que no falten.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Viajes por Marruecos I















Una de las cosas buenas (y tiene, sí, tiene bastantes) de vivir en Melilla es, sin duda, estar tan cerca de Marruecos. Quizá los únicos momentos en que me he podido arrepentir de no saber conducir vengan de ahí.
He viajado y seguiré viajando por Marruecos. Quizá no tenga demasiadas fotografías de aquellos viajes, un poco por ser todavía más dibujante que fotógrafo, un poco por conocer que a sus gentes no les atrae demasiado ser el objetivo de una cámara. El pudor y el respeto ganan, como no puede ser de otra manera, y mi ingenuidad y mi torpeza se imponen, como siempre.
De todas formas hay, a qué negarlo, reflejos de aquellos días. Y como muestra unas aceitunas.

La bici que pisa

Escribí este pequeño ¿poemilla? (qué palabra, qué pudor) de apenas seis líneas hace ya unos años. Sé que a Sergio le gusta mucho y es por eso que lo muestro ahora. Lo que no recuerdo muy bien es haberos contado que lo escribí en Belgrado.
Dice así:

Descubro la risa
en la acera mojada.
La bici que pisa,
la mano que avanza,
tu risa qué risa,
mis miedos, qué miedo.

martes, 3 de febrero de 2009

La Biblioteca Profundia

















Hace menos de una semana inauguramos en la Escuela de Arte de Melilla nuestra propia biblioteca.
Lo cierto es que ha sido un privilegio estar cerca y colaborar de algún modo en la creación de ese espacio que sin duda faltaba (como el comer) en nuestro Centro. Tener el privilegio de haber puesto un granito de arena para que la biblioteca se pusiese en marcha ha sido una verdadera satisfacción.
La biblioteca, llamada “Profundia” en homenaje a Luis Arance (quizá algún día os hable de Luis, os cuente esa historia), está en sus primeros días de funcionamiento. Ojala se cree una buena dinámica y la gente le dé uso, que para eso está.
En este proceso, aparte de otras cosillas, hice un audiovisual (que si me animo colgaré aquí en unos días) y unas ilustraciones para un libro, que al final no pudo ver la luz.
Así que en homenaje al mundo “profundiano” y a este arranque esperanzador os muestro aquellos dibujillos, esperando que los libros salgan de sus estanterías, y se abran, y se devoren, y se disfruten.

lunes, 2 de febrero de 2009

El caracol bombero y los amores perdidos



"Un caracol bombero se emborracha una noche de tibia luna con sus amigos en el puerto. Ellos se ríen de él, de sus pasos de baile mareado, de su timidez, de su caparazón desgastado, y sin pensarlo lo abandonan solo, ebrio, embadurnado de arena, frente al mar…

Al abrir los ojos y levantarse, el caracol bombero se da cuenta de que ya es de día. Se despereza y sin apenas resaca descubre entre la arena una moneda de dos euros. Un pequeño instante de concentración se aglomera en su interior.

Se dirige entonces hacia una cercana cabina de teléfonos dispuesto a llamar al amor de su vida, a la caracola de su infancia, a su pasión secreta perdida entre el tiempo y la estupidez…es entonces cuando empieza a caminar, cuando rememora uno a uno los aromas de la adolescencia en cada arrastrar de su caparazón, y es entonces, cerca ya de la cabina, cuando se da cuenta del tiempo perdido.

Será también entonces cuando inevitablemente descubra por arte de magia las tres mil doscientas verdades absolutas que pueblan el universo, y se da cuenta como en su caminar el amor vuelve desesperadamente a recorrer su diminuto cuerpo…

Se encuentra ya frente a la cabina y añora a su amor, caracola mía, la siente, la vive, la adora, se da cuenta de todo el daño que le hizo en aquellas dos semanas infernales. Antes de coger el auricular siente el vuelo de un pájaro por encima de sus deseos, ya irrefrenables, alarga la mano hacia la ranura de la cabina, recuerda los ojos de ella – un amanecer de mirada- y en su corazón, maldita sea y en sus ojos, se clava un cartel que dice “fuera de servicio”, que alcanza a leer en la cabina, letrero absurdo que le devuelve a la realidad más cruel de los putos móviles que todo lo inundan, que todo lo acaban estropeando".

domingo, 1 de febrero de 2009

Mañana empiezo II





Lo prometido es deuda. De nuevo domingo, de nuevo “mañana empiezo”. Todas estas que ahora muestro ya las publiqué en “Sé lector”, una revista que se edita en la Axarquía. Ahora estoy dibujando más, cubriéndome las espaldas para las próximas semanas (ya dije que entre otras, unas de las razones de hacer este blog era la de obligarme a dibujar).
Pienso en la gente que publica una tira todos los días y no deja de asombrarme la disciplina, la imaginación, la constancia y la genialidad de muchas de ellas. De entre mis dibujantes preferidos muchos hay que tienen o tuvieron una tira: George Herriman, Bill Waterson, Quino…y hasta llegar a Liniers muchos más que crearon ese mundo propio donde unos personajes viven sus historias a su manera.
P.D:
Por cierto, ¿conocéis la Web http://garfieldminusgarfield.net/. No hay palabras (no hay Garfield, quiero decir…). Me encanta.


sábado, 31 de enero de 2009

Papel y lápiz blando


















Para dibujar no hay nada mejor que una noche negra (o cualquier día con la tarde libre), una mesa limpia y mucho tiempo.
Un té (o dos, o tres) para descansar y relajarse es el mejor acompañamiento.
En realidad una de las cosas buenas del dibujo es que te permite hacerlo y disfrutarlo en cualquier momento, casi en cualquier lugar. Ha sido y es el gran rellenador de mis múltiples huecos. En cualquier caso es mucho mejor que la teletienda para cubrir un insomnio. Puedes dibujar diez minutos o doscientos. Pero tira de ti, claro (es así de puñetero) y es fácil que la cosa se alargue siempre.
Dibujar (para mi, claro) tiene un qué se yo que gusta mucho. Y por eso lo hago.
Dadme un papel y un lapiz blando. Mejor que un caramelo.

jueves, 29 de enero de 2009

Viaje a China I




















Viajé a China en el verano de 2007. Si siempre es imposible elegir (una película, un libro, un país), tengo que reconocer que ha sido sin duda uno de los viajes que más he disfrutado. En el más ámplio sentido de la palabra.
China es fascinante, inabordable y mágica. Transmite lo inexplicable. Te inunda en lo inescrutable. Es imposible de explicar. Porque no hace falta.
Quiero hacer de este blog un espacio sobre todo visual (al menos por ahora) pero no estaría mal contar las mil y una anécdotas que te surgen en el día a día de un lugar, unas gentes y unas costumbres tan distintas a las nuestras. Todo tan gigante. Todo tan diferente.
Me acababa de comprar mi réflex digital y allí estaba yo, mirándolo todo con los ojos de un niño.
Hacía calor. Y llovía.
Todo era muy raro. Y estaba Shanghai.
Me da que volveré. No será por falta de ganas.