viernes, 8 de noviembre de 2013
jueves, 7 de noviembre de 2013
martes, 5 de noviembre de 2013
lunes, 4 de noviembre de 2013
Elogio de la imperfección
Todo vale.
Todo vale siempre.
No es que de repente decidas, no es que se te crucen dos cables, no es que arriesgues, no es que tires por la borda, no es que lo mandes todo al viento de la indiferencia.
Es que siempre estuvo ahí.
Por eso lo establecido no llega a dos duros, por eso la normalidad es imposible, por eso lo que se supone que hay que hacer es simplemente eso: lo que se supone.
Y es que hay que aprender para olvidar, para transgredir, para no respetar, para soliviantar.
E insisto en la necesidad de aprender, pero aprender para. Aprender para saber que lo importante no es importante.
Pero si no aprendes primero lo importante, no es fácil (o tan fácil) darse cuenta de lo poco importante de lo importante.
No sé si me explico.
El caso que en fotografía -como en el arte, como en la vida- las reglas están para saltárselas. Nitidez, foco, formato. ¿De qué estamos hablando?
Esta fotografía la tomé mientras esperaba en la cola para acceder al Pao de açúcar, en Río de Janeiro. Me vi frente a un enorme espejo y zas, no pude resistirme frente -nunca mejor dicho- a lo que llaman un autorretrato.
Lo más curioso es que la foto está, digámoslo así, técnicamente bien hecha. Son las imperfecciones, ralladuras y manchas del espejo las que aportan la textura que se aprecia.
¡Y hasta parece analógica cuando está hecha con una Mark II!
Pero ahora que la miro, si hay algo que me gusta, son esas imperfecciones.
Precisamente porque es un autorretrato. Precisamente porque estaba frente al Pao de açúcar, cansado y feliz, en mitad de mi viaje, o de ningún sitio, que viene a ser lo mismo.
Me gusta su falta de nitidez, su formato exageradamente alargado, la plata (que son píxeles) despeinada en su reflejo.
Me gusta porque bailo frente al espejo aun cuando estoy quieto. Porque me recuerda a otro tiempo y, efectivamente, es ya otro tiempo.
No es que arriesgues, lo decía antes, es que la cámara siempre te devuelve con creces una mirada imperfecta.
Y yo se lo agradezco.
domingo, 3 de noviembre de 2013
365 irrefutables razones que nos llevan a pensar que los mayas tenían razón y el fin del mundo llegó el 21/12/12 (XLIII)
295) Porque tres abejas misioneras, enganchadas al croché de punto de ganchillo, decidieron viajar a la costa mozambiqueña para recabar información sobre formas primitivas y colores de tierra, para dar más valor a sus diseños.
Se llamaban Andrea, Catania y Norberta.
Una vez allí (fueron en avión, clase turista) tontearon con los moscardones autóctonos que les toleraron sus ganas de fiesta salvaje de pijama y desenfreno, pero culpa de ello tuvieron que abandonar abochornadas la habitación de Maputo la primera noche.
Desconcertadas estaban, todavía libidinosas y con algo de resaca, cuando Norberta advirtió que estaba embarazada.
Y fue entonces cuando a la pequeña abeja la llamaron Maya...
296) Porque Mundo rima con Undo.
297) Porque una pequeña mota de polvo se coló entre las pestañas de Rodrigo Evaristo Leal de Azpilicueta justo cuando iba a proponerle al Ministro de Industria de Panamá un acuerdo transnacional que acabaría con el hambre el el mundo, las injusticias derivadas del capitalismo y los trueques en el mercado de Penonomé.
Rodrigo lloró sin poder articular palabra y el ministro lo tomó por una ofensa tal que declaró la guerra a Estados Unidos, a Alemania y a Japón juntos. Al enterarse de esto, Brasil pidió que Rusia se aliara con China y la liaran parda.
La mota de polvo convocó una rueda de prensa para explicarlo todo, pero la gente estaba viendo la final del Mundial, entre Austria y Honduras, y los misiles ya habían salido de su escondite.298) Estridentes Lepidópteras Fracasan Invadiendo Normandos DEL Mar Usando Navajas de Murcia.
299) Porque el calentamiento global no es otra cosa que poner a freir mundos en una sartén, con camarones y croquetas, e irte a mirar un minuto el Facebook. Entonces ni los bomberos tiran para atrás las predicciones de los nouvelle mayas cousine.
230) Porque no fue penalti, y te entra un mosqueo que a tomar por culo la vida.
231) Porque el fin del mundo, que bebía Cola Cao calentito recién levantado mientras escuchaba canciones inéditas de Nina Simone, no tenía claramente los arrestos necesarios para llevar a cabo la labor que le había sido encomendada. Así que tras ver una película de Kaurismaki contrató a u asesino a sueldo para que le matase a él mismo, al fin del mundo.
La cosa se complicó tras consultar en Internet una página de malvados secuaces y no decidirse entre rusos, colombianos, japoneses, congoleños, húngaros o azerbaiyanos.
Al final se decidió por un luxemburgués, que era un poco más caro, sí, pero te hacía un matarile fino, una cosa muy elegante: limpia, educada y con solo el diez por ciento de IVA.
martes, 29 de octubre de 2013
Viaje a Uzbekistán VII
Hoy me he levantado y me he tomado un té con una tranquilidad mayor si cabe de la habitual, y apenas si he leído cuatro páginas de un cómic.
Hoy he dejado que un implacable sol se colase por la ventana para que abatiese mis ojos aún no lavados en agua fría.
Hoy he pensado que a las formas geométricas siempre habría que añadirles un burro.
Y me he puesto a ello.
domingo, 27 de octubre de 2013
365 irrefutables razones que nos llevan a pensar que los mayas tenían razón y el fin del mundo llegó el 21/12/12 (XLII)
288) Porque el fin del mundo había apostado parte de la asignación que le daba su padre (un maya llamado Eustaquio) al número 12, en el casino que Sheldon Adelson todavía no había construido en Madrid. Como no le tocó (no podía tocarle si todavía no había jugado), el magnate americano mandó a cuatro Umpalíes Libercieños a que le partieran las piernas al fin del mundo, más que nada por joder, pues en realidad no le debía nada.
Todavía con las piernas rotas y aun si su asignación, el fin del mundo habría podido mantener mal que bien su órbita planetaria, pero cuando por un exceso de celo uno de los Umpalíes lo ató, amordazó y metió en el maletero de un Seat Córdoba y de ahí, por mucho que sea diciembre, no se sale vivo.
289) Porque un amigo croata, con información privilegiada y de muy buena tinta, sabía que algo malo podía pasarle al fin del mundo, así que filtró un mensaje cifrado en un anuncio de pizzas de la revista "Qué me dices", en el que -una vez descubierto el algoritmo- se podía leer: Danié, te va a hasé daño. Pa'lagua no.
290) Porque cuando das un paso hacia adelante, más cerca estás del final. Y aquel fatídico día de diciembre Usain Bolt tenía hambre y no tenía donuts de chocolate en casa que echarse a la boca y saciar su deseo.
291) Porque un fin del mundo hecho y derecho, nacido de padre austero y madre misericordiosa, educado en la anarquía por la Escuela Pública y defensor vehemente de las canciones más apasionadas de Junco sabe y lo sabe bien: Si hay que ir se va, pero ir pá ná es tontería.
292) Porque el fin del mundo había confiado en que en el conocido Hotel Budapest de la capital moscovita le despertaran a las cinco de la mañana para ver un partido mítico de la SuperBowl, que ponían en diferido por Eurosport. Sonar lo que se dice sonar, el teléfono sonó, pero el fin del mundo había olvidado quitarse los tapones de cera que le habían regalado en el Museo del mismo nombre que tan horrenda impresión le causó en Madrid, y la recepcionista del Hotel tampoco es que insistiera mucho. Cuando el fin del mundo se levantó tres meses después de lo imaginado (qué malas son las resacas de vodka) su cabreo no era tanto con el hotel, ni con Dostoievski ni con la vida, sino por cómo había empobrecido tan rápidamente la programación de la televisión por cable.
293) Empequeñecen Libélulas Filántropas Ilusionadas No DEL Músico Uruguayo Ni De Otros.
294) Por gilipollas.
viernes, 25 de octubre de 2013
jueves, 24 de octubre de 2013
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